Santander post me convocó para hablar sobre inteligencia artificial y productividad
El pasado 8 de junio recibí un mensaje de Ignacio Alegre Irrazábal, periodista de Santander POST, el blog de Santander Argentina.
Se encontraba preparando una nota sobre herramientas gratuitas de inteligencia artificial para mejorar la productividad y quería conocer mi experiencia y opinión sobre el tema.
La propuesta me resultó especialmente interesante porque no estaba centrada solamente en enumerar aplicaciones. Buscaba ayudar a quienes quieren comenzar a utilizar IA en el trabajo, pero todavía no saben qué herramienta elegir ni cómo hacerlo de manera responsable.
El artículo fue publicado el 25 de junio de 2026 con el título:
“IA en el trabajo: qué herramientas gratuitas podés empezar a usar hoy para ser más productivo”.
En la nota participé como fuente junto con Diego Ceredi, consultor certificado en inteligencia artificial.
Empezar con herramientas generales.
Una de mis primeras recomendaciones fue comenzar con ChatGPT o Gemini.
Son herramientas generales, pero precisamente allí se encuentra una de sus principales fortalezas: pueden adaptarse a una gran variedad de tareas laborales.
En mi trabajo cotidiano las utilizo para:
- organizar información;
- redactar documentos;
- elaborar informes;
- generar y desarrollar ideas;
- planificar proyectos;
- trabajar con archivos;
- resolver tareas administrativas.
No hace falta comenzar utilizando diez plataformas diferentes. Para una persona que recién se acerca a la inteligencia artificial, aprender a aprovechar bien una sola herramienta suele ser mucho más útil que probar muchas sin profundizar en ninguna.
Cuando el uso básico ya está incorporado, tiene sentido explorar opciones más específicas. Por ejemplo, herramientas para crear aplicaciones, analizar grandes cantidades de documentos o trabajar directamente con archivos locales.
El contexto puede ser más importante que la herramienta
También conversamos sobre la importancia de aprender a comunicarnos con la inteligencia artificial.
Un buen pedido debería indicar:
- qué rol debe asumir la IA;
- qué tarea tiene que realizar;
- quién recibirá el resultado;
- qué información necesita antes de comenzar.
No es lo mismo pedir simplemente “hacé un informe” que explicar su objetivo, destinatario, formato, extensión, tono y los datos disponibles.
Muchas veces, la diferencia entre una respuesta genérica y una verdaderamente útil no está en elegir una herramienta más potente, sino en proporcionar mejor contexto.
Esto no significa que todos necesitemos memorizar fórmulas complicadas o depender de enormes prompts preparados. Significa aprender a explicar con claridad qué necesitamos y permitir que la propia IA nos haga preguntas cuando falte información.
La IA como un “becario de lujo”.
Otro de los conceptos retomados por Santander POST fue una comparación que utilizo habitualmente en mis capacitaciones: pensar la inteligencia artificial como un “becario de lujo”.
Puede investigar, ordenar, redactar, resumir y ayudarnos a explorar diferentes alternativas. Sin embargo, necesita orientación, contexto y supervisión.
La responsabilidad final continúa siendo nuestra.
Si utilizamos IA para preparar un informe que luego no somos capaces de explicar, el supuesto ahorro de tiempo puede convertirse en un riesgo. Lo mismo sucede cuando copiamos una respuesta sin verificarla o tomamos una decisión profesional basándonos únicamente en lo que produjo una plataforma.
La IA debe ayudarnos a trabajar mejor. No convertirse en un piloto automático al que delegamos también nuestro criterio.
Verificar sigue siendo indispensable
Las herramientas actuales pueden producir respuestas convincentes que contienen información incorrecta o directamente inventada. Es lo que conocemos como alucinaciones.
Por eso recomendé tres controles básicos:
- Revisar si la respuesta tiene sentido según nuestra experiencia.
- Contrastar la información con fuentes confiables.
- Compararla con otra herramienta cuando el dato sea importante.
También podemos pedirle a la propia IA que identifique dudas, supuestos y debilidades en su respuesta. Aun así, ninguna de estas acciones reemplaza la validación humana.
Cuanto más importante sea la decisión, mayor debe ser la revisión.
Productividad con criterio y responsabilidad.
Agradezco a Ignacio Alegre Irrazábal y al equipo de Santander POST por convocarme como fuente y permitirme aportar a una conversación que considero cada vez más necesaria.
La inteligencia artificial puede ayudarnos a ahorrar tiempo, organizar mejor nuestro trabajo y desarrollar proyectos que antes parecían fuera de nuestro alcance.
Pero la productividad no debería medirse solamente por la cantidad de minutos que logramos ahorrar.
También importa:
- la calidad del resultado;
- el aprendizaje que conservamos;
- la seguridad de los datos;
- nuestra capacidad para explicar lo realizado;
- el criterio con el que tomamos decisiones.
Aprender a utilizar estas herramientas no significa dejar de pensar. Significa incorporarlas a nuestros procesos sin renunciar a la responsabilidad profesional.
Podés leer la nota completa en:
👉 IA en el trabajo: qué herramientas gratuitas podés empezar a usar hoy para ser más productivo


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